Los misteriosos caminos de Noelia (libro)
Un espacio para sentir, para pensar, para ser...
martes, 14 de abril de 2026
El camafeo
jueves, 12 de febrero de 2026
¿Cómo andas? ¡Todo bien!
- ¿Cómo andás? – pregunta Adriana -
- Bien, todo bien… - respondo con
una sonrisa de oreja a oreja –
- Ah qué bueno. Me alegro.
- ¿Y vos? – pregunto con la sonrisa
de oreja a oreja -
- Todo ok. Pero ahora te dejo. ¡Ando
a full! – contesta Adriana, reiterando el verbo “andar”, como si fuera uno de
los principales de su vocabulario coloquial -
- Obvio… quién no… - respondo con la
misma sonrisa de oreja a oreja –
- Chau Noe…
- Bye, Adri…
¿Qué hubiera sucedido si en lugar de
manifestar “todo bien”, le hubiera espetado… “Ando para el reverendísimo ojete,
me duele el cuerpo, el alma, las uñas y la punta del dedo gordo del pie porque
me llevo a las patadas con mi pareja, mi hijo es un adolescente que desconozco
qué mierda se le cruza por la cabeza y mis proyectos se han cumplido en un
tacaño 23,56 %?
Probablemente hubiera respondido con
su amable y muy gentil sonrisa ¡“ando a full”, después me contás! Ok. Extraña
costumbre es ésta de responder con ese “todo bien”. Todo bien. Todo es
demasiado abarcativo. Como un exceso verbal, que apenas disimula que no todo
anda bien. Si todo anduviera tan bien, ni psicólogos ni abogados tendrían
trabajo.
Pero la sonrisa es obligatoria.
Especialmente en estos encuentros o “colisiones” casuales. Recuerdo muy bien una
ocasión, en la cual vencí mi tradicional fobia social y asistí a un “evento” en
Parque Norte, a causa de la finalización de un curso de marketing, con su “vino
de honor”, aunque evocara una bacanal de Síbaris. Todos paraditos y yendo de
allá para acá, recorriendo mesitas con manjares y llenándose los platitos de
los mismos, desbordándolos hasta la vergüenza ajena y no tanto. Recuerdo que me
hallaba sola, eligiendo unos saladitos de salmón, que posiblemente no
degustaría por años, debido a sus altos costos (el curso, al fin y al cabo, me
había despejado la duda… con mis ingresos de mierda no sería el target para las
empresas comercializadoras de salmón ahumado). Recuerdo que un compañero de
curso, de cuyo nombre no me acuerdo, empleando el viejo castizo de Mío Cid, se
acercó con sigilo y me formuló la bendita pregunta…
- ¡Hola!... ¿Cómo andás?...
- Para el orto, pero estos saladitos
de salmón ahumado y este Chardonnay están de puta madre… ¿Y vos?
- Bien – respondiendo con la
sonrisita de oreja a oreja, que se deshacía como un helado de pistacho bajo el
sol de Enero – Te dejo porque me llama un supervisor…
- Ve con Dios, compañero cursante de
cuyo nombre no me acuerdo…
- ¿Perdón?
- Que te las tomes… el salmón
ahumado no cura, pero entretiene mi paladar, que en este instante tiene a cargo
la representación de mi alma, la cual halla vaciedad en el mundo real que la
rodea. No obstante lo cual, el sabor ¡Qué digo!, el “potencial” sabor del
salmón ahumado, pues aún no lo he ingerido, podría desviar mis angustias por un
rato, aunque sólo por un rato…
- Ah… bueno… ¡Hasta luego!
- Hasta luego… quién sabe… (no se a
qué carajo se refiere con el luego, ¿Luego de qué? ¿De comer y beber como
romanos desbocados o luego de hablar con el imaginario supervisor?... bah… ya
ni me importa)
Apenas un minuto después…
- ¿Hola? ¿Cómo andás? – pregunta
otro compañero cursante de cuyo nombre tampoco me acuerdo –
- Joya… hasta ahora en dos piernas…
¿Y vos? ¿Cómo te llamabas? - respondo con la sonrisita de oreja a oreja,
teniendo en cuenta el método de “ensayo y error” -
- Ah… eh… Guillermo… - contesta
solícito “Guillermo” –
- Como el conquistador de Bretaña –
digo masticando finalmente el manjar proveniente del mar y con un toque ahumado
–
- Sí, claro…
- Exacto… estos normandos… eran unos
pillos ¿eh?
- Sí, por supuesto. Eh… veo que
estás ocupada con tu saladito…
- El cielo puede esperar, el salmón
que no comeré por tiempo indeterminado, quizás jamás nuevamente, quién sabe…
no.
- Eh… te dejo por ahora, porque
siento vibrar el celu y espero una llamada…
- Vaya nomás con sus vibraciones, no
hay problema Guillermo de Normandía…
- Bueno, hasta luego – dice
Guillermo con cara de nada –
- Si Dios o la Nada quieren… y el
dios “Luego”, dios pagano me comentaron porque no creía ni en su abuela, también…
Se aleja Guille. No sin antes, darse
vuelta para observarme con más atención. Su carita sonriente es tan
transparente como él. Pero prefiero no imaginar lo que piensa… jeh. (- ¿De qué
te reís? -)
miércoles, 16 de abril de 2025
Emily...
Una vez arribado el carruaje a Elbridge Hall, un lacayo ayudó a Emily a descender, la cual le agradeció con un gesto sutil pero, afectuoso. Sir Stapleton la acompañó con suma gentileza hasta la biblioteca y ordenó a un criado para que les trajera una copa de vino jerez. Emily reprimió su voluntad de enviarlo al demonio al comodoro, quien ya creía tomar las riendas de la finca, pero en cambio, decidió ir por la senda de los buenos modales aceptados para una dama de su posición. Se sentaron en la amplia sala rodeada por una frondosa biblioteca y los acompañó la señora Calloway, lo cual incomodó un poco al marino.
- Your Ladyship, would you prefer that I stay here to be with you? (Su Señoría, ¿preferiría que me quedara aquí para acompañarla? – preguntó con tono cortés Sir Roger.
- Sir Roger, what I prefer is my voice ruling this House, if you allow me (Lo que prefiero es que mi voz gobierne esta casa, si me lo permite) – dijo Emily con extrema suavidad y una sonrisa de oreja a oreja.
- Oh, well, I didn´t want to put into question your voice or your orders, Your Ladyship (Oh, bien, no quise poner en tela de juicio su voz o sus órdenes, su Señoría) – dijo algo descolocado Sir Stapleton.
- Of course not Sir Roger, now you´ll be wellcome to this house, as many times as you wish, I promise you (Por supuesto que no Sir Roger, ahora será bienvenido a esta casa, tantas veces como lo desee, se lo prometo).
- Thank, Your Ladyship; I will visit you frequently, if you don´t mind (Gracias, Su Señoría; la visitaré con frecuencia, si no le importa) – agregó Sir Roger.
- Sir Roger, I think you will have a lot of activities that require your attention, precisely at this moment (Sir Roger, pienso que tendrá muchas actividades que requieren su atención, precisamente en este momento) – dijo Emily.
- Indeed; it was an honor to say goodbye to your husband; he will be Her Majesty´s representative to the americans; and now, I leave you Your Ladyship (En efecto; fue un honor despedir a su esposo; será el representante de Su Majestad ante los estadounidenses) – dijo afectado Sir Roger, mientras Emily tocaba la pequeña campana para la servidumbre.
- Baldomero, Sir Roger se retira; por favor acompáñalo hasta el carruaje, que viaje con bien hasta el centro - dijo Emily a su sirviente.
- Como no, Su Señoría – dijo Baldomero –, Sir Roger, el carruaje está listo cuando lo disponga – señaló al marino, el lacayo.
"Emily"
sábado, 22 de febrero de 2025
If I only knew...
your name,
knew your face,
saw in your eyes,
in a blink
between seconds
stolen in just
a second and
I saw you
and spoke
your name,
like someone
who appears in a
flash
of lights and shadows.
If only I knew
my destiny, because,
who knows it?
Do you know it?
Do the Fates know it?
Is it a whim among
whims?
If only I knew,
that one day I will be
what I am not today...
if only I knew,
that I will finally be happy,
swimming in your gaze,
speaking
your name,
smiling at your
smile...
Emily Vanessa Pendleton, Autumm, Buenos Aires, 1893.
Si tan solo supiera...
Si tan solo supiera
tu nombre,
conociera tu rostro,
viera en tus ojos,
en un parpadeo
entre segundos
robados en apenas
un segundo y
te viera
y pronunciara
tu nombre,
como quien
aparece en un
destello
de luces y sombras.
Si tan solo supiera
mi destino, porque,
¿quién lo sabe?
¿lo sabes tú?
¿lo saben los Hados?
¿es un capricho entre
caprichos?
Si tan solo supiera,
que un día seré
lo que hoy no soy…
si tan solo supiera,
que seré al fin feliz,
nadando en tu mirada,
pronunciando
tu nombre,
sonriendo a tu
sonrisa…
miércoles, 24 de julio de 2024
Recordar es recordarte...
recordarte en un
parpadeo, cual
aleteo de algún
colibrí perdido
en un tiempo
Recordar es
recordarte,
inmerso en
vacíos de
que hablan
el silencio,
un silencio de
ternuras
nunca perdidas,
cuando las
palabras de
más están,
cuando tu ser
más requiero,
en este
laberinto de
seres, de
hace ya y a
lo lejos…
Recordar,
es recordarte y





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